Diseñados para reafirmar rostro y cuerpo, los nuevos hilos tensores son los protagonistas de las últimas técnicas rejuvenecedoras de medicina estética, un tratamiento con resultado inmediato que no precisa anestesia.

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Antes de poner los hilos, se realiza un dibujo en la zona a tratar, es decir, un mapa que sirve de guía para colocarlos. Este material, que consigue devolver la firmeza de los tejidos, se aplica con una aguja-cánula muy fina. Se introduce en un plano a través del tejido celular subcutáneo y, cuando se retira, la hebra queda tensad.

El procedimiento consiste en la colocación de unos hilos intradérmicos que van desde la zona anterior de la oreja hasta el surco nasogeniano (el surco que se forma entre la nariz y la boca) y hasta el lateral del mentón. De este modo consiguen recolocar el pómulo en su posición original, tensando y reafirmando el óvalo facial. Se pueden colocar en forma de abanico o en forma de red.

hilos_styloprofesional02Los hilos están fabricados en un material 100% biocompatible, el mismo que se utiliza en las suturas quirúrgicas, son totalmente reabsorbibles y su grosor es de micras. Los más gruesos tienen grosor de un hilo de pescar, pero los hay mucho más finos, para zonas sensibles como la del contorno de ojos, en cuyo caso su colocación no se prolonga más de un minuto ni siquiera necesita de anestesia. Se pueden poner un mínimo de seis hilos si solo es en una zona, o hasta unos 40 hilos cuando el tratamiento se extiende al rostro completo.

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